Escena final del Decameron (1971). Pasolini interpreta al discípulo de Giotto, quién tiene una visión cristiana que más tiene que ver con la idea de belleza del propio Pasolini (el muchachito seductor como luz del mundo) que con la fe del pintor. La escena muestra un coro onírico de jovencitos con aureolas cantando el poema medieval Veni Sancte Spiritus. Esta escena representa un cambio en la historia del arte, el fin de una etapa. La última frase es ya la reflexión de un hombre moderno: " Perchè realizzare un'opera, quando è così bello sognarla soltanto? " (¿Por qué realizar una obra de arte cuando soñar con ella es mucho más bello?).
Fabricio T.
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